Contigo solo primeras veces...

Una única noche,
en balcones flotantes de ciudad,
este sábado es tan viernes,
las voces de los extraños invitan,
trepan por la casa de los pájaros,
llegan a nosotros,
como señuelos de otra vida,
con más lugar para la mentira,
para la huida.
Todo empieza y se termina,
en el medio,
en el limbo de la trama,
tiemblan los cuerpos revueltos por azar.
Hay un avión que te va a dar alas,
pronto este árbol ya no será tu casa,
y por seguir el camino de la luna,
será destino la luz que te presencia,
como estrella fugaz,
que recorre el mundo en un instante,
y viaja más allá.
Te regalo algo de tiempo hoy,
para despertar esa inquieta sensibilidad,
de saber que estamos cerca,
y nos alejamos cada segundo un poquito más.
“Estás colgado”,
digo con la impunidad de la lengua natural,
y estiras los brazos para desperezarte,
de este idioma tan imperfecto,
que prefiero sustituir por lo analógico,
la carne viva del momento.
Reciclas las cosas que ya no sirven,
la pared es una vitrina de fechas prestadas,
un perchero que enseña lo imposible de ver,
historias anónimas que pasaron de moda,
para alguien que nunca vamos a conocer.
Qué curioso encontrar en el pasado la novedad,
como un recuerdo que se refugia del olvido,
y retorna en formas desfiguradas,
desnudas de su encanto inicial.
Ayer tenía miedo,
pero tus ojos me ven entera,
y podría empezar a querer,
esas postales de amor que vi detrás de las vidrieras.
Un león sumerge las garras en el agua,
mientras un pez dorado le hace cosquillas,
la caricia pierde el filo que supo herir otra piel,
no es furia ni maldad,
es falsa doctrina de no morir, 
por matar.
Un océano me captura sin red,
tu mirada de niño me revuelve los bolsillos,
enfila el tabaco dulce que calma la sed,
se entrega a la piel tersa de unas manos,
que escriben lo profundo y lo sencillo.
Contigo solo fueron primeras veces,
insinuaciones de un tiempo sin lugar,
nos dormimos en el fondo de un tren,
las estaciones nunca nos vieron parar,
y aunque la música siguió sonando en la oscuridad,
el pequeños adiós nos arrojó a un gran paréntesis,
que nos dejó "colgados" de la misma pared.






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