"Los vínculos son otra cosa más allá de la presencia"


"Y que placer, cuando no hay nada que pueda ver, 
y solo invento tu sonrisa, y apago así,toda agonía..."
Luis Alberto Spinetta


"Los vínculos son otra cosa más allá de la presencia", me dice un amigo desde una ventanita emergente, a las tres de la mañana. Discutimos porque somos dos caprichosos, dos que quieren que las cosas se hagan a nuestro modo y sino nada, nos dicen "silencio y encierro", caminamos por nuestras habitaciones y  nuestros pensamientos. 
A lo mejor él ya sabía de la dialéctica virtual que se estira como una eternidad violenta, llena de hologramas, suspenso y recreos para las cosas que deberían importarnos: el laburo, llegar a fin de mes, terminar todo lo que empezamos creyendo que íbamos a terminar.
"Debes ser medio brujo", le digo, y pienso en ese "más allá" que me interrumpe el sueño. ¿Te pensás que no lo sé? Crees en serio que no sufro por estos canales, canaletas, que no son ríos afluentes de ningún sentido, más bien zanjas angostas por dónde viaja la mierda de todos, la verdad que sólo podemos "publicar", las declaraciones que no dejan de ser íntimas a pesar de calmar el hambre en otras voces. Esto no es comunicación, es un desparpajo de emisiones, de palabras ansiosas arrojadas al diagnóstico de los otros. El receptor es una gigantografía de persona con la cabeza hueca, esperando alguna cara que asome para la foto, para revelar algo de esa existencia que nos llega desde afuera, y abrazamos en la soledad de los cuerpos. 
Me acuerdo que alguien esta semana me dijo: "la gente ya no sabe chatear". La palabra "chat" significa "hablar", y para que alguien pueda decir, tiene que existir la necesidad de entendimiento, de conectar "por" y "para algo" que también es un "más allá", del lenguaje, de los códigos, de lo que podemos ver y tocar. Ahí me di cuenta, que escribo "sobre vos" y no "para vos", que la "poesía" es ese "más allá", lleno de ausencias revoltosas que quieren abrocharse a cualquier nombre distraído, un suero necesario que no viaja con rueditas. 
Son las tres de la mañana, se me cierran los ojos pero no quiero volver "más acá". La poesía no siempre es una puerta; sólo veo un pasillo largo, y vos... parado al fondo.


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